La noche persigue al día
y así las hijas de Nyx persiguen
a las hijas de Zeus.

Las Érides, separadas por el alba y el atardecer,
¿Cuándo se volverán a ver?
¿Cuánto más para volver a querer?

De las estrellas más hermosas,
el sol la más terrible y aduraznada.
De los vacíos más terribles,
la discordia la más creativa
y amable con los hombres.

En la oscuridad nada más se
puede estar segure de une misme,
en la luz del día solamente se
puede tener certeza a medias.

Amor, el único puente entre ambos mundos.


En una mañana de luz blanca,
azul cielo, canta la esperanza,
con la lluvia sobre la montaña
como su deseo, mientras la brisa
peina con rocío
_____________la hierba y mi cara.

Amanece y se empieza a ver los terrenos
de la realeza que espero, en el útero
del que nací, mi madre, la noche.

Es medio día, medianía, vida…
Transcurren tejiéndome, creándome,
enganchándome al río del tiempo.

Le veré entonces en la tarde vestirse de
rojos, naranjas, amarillos, púrpuras,
mis brazos.

Como la luna, iluminaré la noche.


Ahora — vivir donde solamente se puede vivir
es exponerme a soles. Dos días hasta ahora,
ha visto una de las hijas de la noche,
en el pasado, soñando un futuro que no existe.

Huyo. Parece una forma de castigo de
un crimen que no he cometido [todavía.]

Materializada, cubierta de sal y algas,
el arca del corazón, sube a los cielos
para llover sobre el bosque.
Materializado, naciendo desde el lodo y cadáveres,
el bosque alza sus manos hacia el cielo,
sudando flores y hojas,
teniendo a la sonrisa del sol
como la tesitura de éste y todos sus milagros.


Hay lugares que me son cementerios,
misterios y hermanas que murieron
bajo un cielo tormentoso y gris.

Les perdí entre mis heridas,
en plena luz del día, en el cementerio
— mi cuerpo — sus cuerpos toman forma de flores.

Entre viejos dolores sembraré
un costal de tulipanes, manzanilla
y cenizas que brillan como luciérnagas.

Me convertiré en un jardín.


Cuando se trata de superar
a las cuatro estaciones, del luto,
del placer, los cuatro elementos,
me doy cuenta que todo es un
continuo deshacerse, ellas en mí
___________________________yo en ellas.

Un incendio forestal, la chispa de la vida,
condensándose en un río de luz líquida,
creciendo hacia hojas que descansarán
en el suelo del bosque cuando me falte el calor.
Soy un gusano.

¿Será tanto mi amor por el mundo
que quisiera entenderme una con él?
Tal vez en realidad nunca he estado
sola, tal vez no existe una sola poeta,
tal vez somos saetas apuntando al
mismo corazón, al mismo talón.

Solamente soy el orgasmo del caos mismo,
un sismo entre sus piernas,
un delirio por insolación en una
tarde caliente de abril,
o tal vez yo misma despertaré para
encontrarme con nuevas estaciones.


Prívese a esta idiota del sueño
y nadará dos veces, contra dos corrientes:
una la premura de la primavera,
la otra la que le da el cuerpo —
a ésta, que no satisfecha,
pesa más que el plomo, y es más cruel
en sus palabras amables, que en la
tempestad o en las nevadas de lágrimas rezagadas.

Y sin embargo ¿es la primavera contra la que lucho?
¿o la convención de la visión trágica y perpetua
que híperposiciona a la aparición, en el fin de los mundos,
de todos los inviernos y de todos los otoños?

Somos huérfanes, porque hemos…


Este es un monólogo, del cual no puedo escapar:
Es amor, siempre ha sido amor, al límite,
siempre es amor, de lo que se compone el universo,
lo que hay después de la muerte, después del inicio
de la vida, en la medianía.

Mi mundo, el mundo, como una rima,
un verso, un eterno retorno, una sonrisa,
ante un nuevo verso, los verdes,
los azules, los atardeceres
y el resto del espectro de la luz,
se bañan y se constituyen en el amor,
porque para amar se tiene que esperar
lo mejor, no queda de otra.

El amor no se…


¿Qué son los sueños sino donde
viven los fantasmas de les poetas,
suspirando, sintiendo la brisa y
al fuego azotando sus caras,
a ojos cerrados y con los brazos abiertos?

¿Alguna vez se han preguntado por el
peso de los sueños? Yo no.

Los sueños me son demasiados reales como
para cuestionarles el peso. Sin ellos me
deshacería con la menor brisa y me sublimaría
con una mañana asoleada de primavera
o con las notas del piano,
no me quedaría más que convertirme en el tiempo mismo,
de lo que están hechas las vacas echadas
en los potreros, rumiando al sol, todo el día.

Sin los sueños solamente habría ansiedad,
la medianía nunca podría resolverse,
el anhelo sería sinónimo de pánico
y el devenir se pensaría a sí mismo
como pérdida absoluta de lo que nunca se tuvo
y recordar lo que nunca se fue.


Ah, es de nuevo una de esas noches
en donde el papel se acuesta en frente
mío y le esculpo el contenido
de mi corazón, lleno de sol, lleno de otoño.

Me he preñado de sol cuando las hojas
empezaban a pintarse de naranjas y a sonrojarse
con mi corazón, porque en el nadaba el amor en sí,
como dos peces cortejándose.

Me he preñado de sol y no creo nunca poder
terminar de parirle, como si fuese Prometeo,
o acaso yo regurgitando mis tripas, deshaciéndome
hacia el mundo, creándome en el proceso, abandonada
en mí misma, ahogándome en fuego, invierno y amor…


Cual fuego fertilizando la tierra,
mi ira persigue lo estéril y le obliga
parir la más hermosa de las flores.

Desorientada a veces, quedará sola,
se quemará a ella misma y consumirá
al mundo, engañada por los fríos de la muerte.

Mi ira, sin embargo, reducida a una chispa,
rechazará su destino y me hará arder con el
fuego de Apolo, hará a la oscuridad
mi esclava, mi propiedad, finalmente
la consumiré y de mi nacerá la primavera,
de mi brotarán bosques y praderas.

Lain Cortés González

Egoist, poet, trans, feminist, anarchist.

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