¿Qué son los sueños sino donde
viven los fantasmas de les poetas,
suspirando, sintiendo la brisa y
al fuego azotando sus caras,
a ojos cerrados y con los brazos abiertos?

¿Alguna vez se han preguntado por el
peso de los sueños? Yo no.

Los sueños me son demasiados reales como
para cuestionarles el peso. Sin ellos me
deshacería con la menor brisa y me sublimaría
con una mañana asoleada de primavera
o con las notas del piano,
no me quedaría más que convertirme en el tiempo mismo,
de lo que están hechas las vacas echadas
en los potreros, rumiando al sol, todo el día.

Sin los sueños solamente habría ansiedad,
la medianía nunca podría resolverse,
el anhelo sería sinónimo de pánico
y el devenir se pensaría a sí mismo
como pérdida absoluta de lo que nunca se tuvo
y recordar lo que nunca se fue.


Ah, es de nuevo una de esas noches
en donde el papel se acuesta en frente
mío y le esculpo el contenido
de mi corazón, lleno de sol, lleno de otoño.

Me he preñado de sol cuando las hojas
empezaban a pintarse de naranjas y a sonrojarse
con mi corazón, porque en el nadaba el amor en sí,
como dos peces cortejándose.

Me he preñado de sol y no creo nunca poder terminar de parirle, como si fuese Prometeo, o acaso yo regurgitando mis tripas, deshaciéndome hacia el mundo, creándome en el proceso, abandonada en mí misma, ahogándome en fuego…


Cual fuego fertilizando la tierra,
mi ira persigue lo estéril y le obliga
parir la más hermosa de las flores.

Desorientada a veces, quedará sola,
se quemará a ella misma y consumirá
al mundo, engañada por los fríos de la muerte.

Mi ira, sin embargo, reducida a una chispa,
rechazará su destino y me hará arder con el
fuego de Apolo, hará a la oscuridad
mi esclava, mi propiedad, finalmente
la consumiré y de mi nacerá la primavera,
de mi brotarán bosques y praderas.


Así que así es como inicia todo de nuevo.
Un otoño que se ha convertido en primavera.
Un otoño con olores a verdes, fucsias, una nueva era.

Así es como nazco de mí misma y renuevo
todos mis poemas, un nuevo lugar, una nueva voz,
un nuevo sol, y un rocío bajo una luz blanca y fría,
es el amanecer en un bosque.

Tengo varias cosas nuevas por decir, pero
todo suena igual a lo que ya he dicho.

Todo se encuentra en calma,
menos mi sonrisa.

Es el otoño que quiso ser primavera.


Yo decidí estudiar filosofía no por mí misma, siempre hay un acontecimiento que toma decisiones por nosotrxs, ese acontecimiento fue mi enclaustramiento en la lectura de manifiestos, teorías y miles de ideas gente que quería cambiar al mundo en el 2017 — ¡yo también quería cambiar el mundo de repente! Este mundo y sus tejidos humanos, o solamente en sus modos humanos.

El comprenderlo a un nivel físico me era insuficiente, tenía que transformarlo en una utopía moldeada a mí gusto y partiendo de mi interpretación del estado contemporáneo de cosas. Por más que profesaba un amor eterno a la…


Al siguiente día…
¿Dónde están todos?

Solamente hay silencio, nubes marrones,
una lluvia negra que cubre todo con ceniza.
Edificios acostados, durmiendo plácidamente,
y una mente que deambula entre ellos,
todavía sin poder asimilar que es el
día después del fin del mundo.

Hay demasiado silencio,
inclusive la angustia y la desesperación
me son contemplativas en este páramo,
en estas ruinas del corazón.

No queda más que reconstruirlo, no me queda más que reconstruir al arco iris, al bosque, al canto de la mañana y a toda la orquesta de aves que son dirigidas por el sol. ¡Cuánto amo al…


Mi cuerpo es un campo
cruzado y ensartado
contra la nada, habitan
y se le enganchan
una diáspora convergente
de deseos y amores.
Y sin embargo, sin ellos,
no hay cuerpo
al que se les podría enganchar,
al cual podrían cruzar
en gradientes y degradaciones,
en millones de colores.

Un cuerpo que siempre sucede,
un lugar al que volver, donde el amor
no se extingue y cierra al círculo. …


La esperanza es imaginar al futuro,
la esperanza es una forma de nostalgia,
es por eso que la transfiguro,
mi melancolía,
en deseo, mi voluntad más encorvada,
arrastrándose por el tiempo, mi esperanza es.

No hay forma que pueda ser detenida,
mi esperanza,
como una sombra macabra y maliciosa,
solamente puede ser detenida por la llegada de la luz.

No hay forma que pierda,
la muerte sería el alivio
de mi tormento y mi descanso,
una vida de reencuentro,
un reencuentro con la vida,
sería el origen del universo,
el Big Bang,
la muerte de los “nunca”,
el reinicio del eterno retorno.


Probablemente no importe cuando sea vieja,
probablemente todas mis glorias se vuelvan añejas
y todas mis penas disueltas, serán iluminadas
por una luz esclarecedora y otoñal,
y sin embargo ¿qué hago en la medianía del ahora
y al inicio del ocaso, hermana mía?

En esta noche quisiera ser egoísta y escuchar
tu risa hasta que el último salón del universo se apague,
con un baile en colores, que nunca acabe,
y sin embargo ¿qué haré cuando te desvíes a oler
las flores, o cuando te decidas perseguir a la primavera?
¿esperar a las luces otoñales, hermana mía?

Ayer, siempre te…


Lánzame sin peros al basurero
pero hazlo después de marcar mi rostro.
Me postro ante un altar a mí, trapos viejos.
Pendejos, todos los que no quieren
y no ven lo que quiero, y ¿qué quiero?
Miedo, aunque no sé en dónde lo deseo
ni a quién responde.

Lánzame a los cielos, arráncame
los pelos de la cabeza en el despegue,
que lo que desee sea enterrado,
que los dioses no sean enterados
del aire viciado que respiro y hablo,
que el aire sea donde hago todo
y donde me deshago del lodo.

Lánzame de mí misma hacia otra yo,
que ahora no tengo tiempo para mí
y no quiero saber nada sobre mí,
y pobre mi alma que solamente se tiene
a sí misma y un huracán que nunca se detiene

Lain Cortés González

Egoist, poet, trans, feminist, anarchist.

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