Como hipnotizada, como empalada
contra y en mí misma, sudo a la primavera,
rujo al verano y paro al sol.
Todo los fuegos del mundo son desatados
por un instante y una Nueva Tierra nace.

Es el día en que la Tierra se parta en dos,
dentro de ella se va a exponer un núcleo
incandescente, un calor como pocos,
un calor que solamente sabe crear,
un calor que recompone los cuerpos,
cuerpos sin grietas, cuerpos del
que emanan jugos de vida.

Y cuando todo haya terminado, la suspensión
de la respiración, la pausa de la vida,
el último aliento hacia un nuevo devenir.

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Amor, no tengo mayor verdad que esto,
ni tengo mayor sabiduría que esta.

Podrá la brisa visitarme una infinitud
de veces, pero solamente reconocerá esta virtud,
ni vendrá en busca de otros versos en mi cara
Podrá el mundo desguazarse en dos
y quedará un corazón ardiente expuesto.

Me atravesará la oscuridad y
será incinerada en miles de luces
coruscantes, en mi corazón,
en mis ojos, la estrangularé,
con mis manos incandescentes
alrededor de su cuello,
fertilizaré a toda la tierra
con su cuerpo,
todavía ardiendo.

Y, finalmente, explotaré en miles de colores,
alimentaré a todas las aves del mundo
con ellos, para que así se pueda escuchar
mi trino en todos los rincones, hasta que la
última de ellas muera por última vez.

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Es pues hora de reconocer que mi alma
no es un gato ronroneando en los regazos
de su dueña, sino, más bien, el big bang,
el más grande de los fuegos: lo mismo da
vida, lo mismo la quita, incinerándola
hasta las partículas más insignificantes,
lo mismo da a luz a la primavera,
lo mismo que a la desolación,
lo mismo que a un poema.

¿Será algún día el reino de la calma?
Porque la calma solamente me consiste en
juntar retazos de lo que fue mi felicidad,
dejar que las olas laven la costa.
¿Me dejará tal reino visitar las costas
en donde habitan las personas
que han hecho cartografía de mi alma?

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La noche persigue al día
y así las hijas de Nyx persiguen
a las hijas de Zeus.

Las Érides, separadas por el alba y el atardecer,
¿Cuándo se volverán a ver?
¿Cuánto más para volver a querer?

De las estrellas más hermosas,
el sol la más terrible y aduraznada.
De los vacíos más terribles,
la discordia la más creativa
y amable con los hombres.

En la oscuridad nada más se
puede estar segure de une misme,
en la luz del día solamente se
puede tener certeza a medias.

Amor, el único puente entre ambos mundos.

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En una mañana de luz blanca,
azul cielo, canta la esperanza,
con la lluvia sobre la montaña
como su deseo, mientras la brisa
peina con rocío
_____________la hierba y mi cara.

Amanece y se empieza a ver los terrenos
de la realeza que espero, en el útero
del que nací, mi madre, la noche.

Es medio día, medianía, vida…
Transcurren tejiéndome, creándome,
enganchándome al río del tiempo.

Le veré entonces en la tarde vestirse de
rojos, naranjas, amarillos, púrpuras,
mis brazos.

Como la luna, iluminaré la noche.

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Ahora — vivir donde solamente se puede vivir
es exponerme a soles. Dos días hasta ahora,
ha visto una de las hijas de la noche,
en el pasado, soñando un futuro que no existe.

Huyo. Parece una forma de castigo de
un crimen que no he cometido [todavía.]

Materializada, cubierta de sal y algas,
el arca del corazón, sube a los cielos
para llover sobre el bosque.
Materializado, naciendo desde el lodo y cadáveres,
el bosque alza sus manos hacia el cielo,
sudando flores y hojas,
teniendo a la sonrisa del sol
como la tesitura de éste y todos sus milagros.

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Hay lugares que me son cementerios,
misterios y hermanas que murieron
bajo un cielo tormentoso y gris.

Les perdí entre mis heridas,
en plena luz del día, en el cementerio
— mi cuerpo — sus cuerpos toman forma de flores.

Entre viejos dolores sembraré
un costal de tulipanes, manzanilla
y cenizas que brillan como luciérnagas.

Me convertiré en un jardín.

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Cuando se trata de superar
a las cuatro estaciones, del luto,
del placer, los cuatro elementos,
me doy cuenta que todo es un
continuo deshacerse, ellas en mí
___________________________yo en ellas.

Un incendio forestal, la chispa de la vida,
condensándose en un río de luz líquida,
creciendo hacia hojas que descansarán
en el suelo del bosque cuando me falte el calor.
Soy un gusano.

¿Será tanto mi amor por el mundo
que quisiera entenderme una con él?
Tal vez en realidad nunca he estado
sola, tal vez no existe una sola poeta,
tal vez somos saetas apuntando al
mismo corazón, al mismo talón.

Solamente soy el orgasmo del caos mismo,
un sismo entre sus piernas,
un delirio por insolación en una
tarde caliente de abril,
o tal vez yo misma despertaré para
encontrarme con nuevas estaciones.

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